la Fábula del Príncipe y el pescador

la Fábula del Príncipe y el pescador

Hace ya muchos años en un reinado antiguo, nació un príncipe llamado Aurelio, creció con todas la comodidades de la realeza, con sirvientes que hasta le llevaban la comida a la cama, su Madre siempre se encargo que el príncipe no tuviera que hacer el mas mínimo esfuerzo para que conseguir lo que el quisiera.

El rey se encargo que el príncipe tuviera la mejor educación y que no pasara trabajo en su crecimiento.

Un día invadieron el reino, la cuidad se torno el llamas, la gente que pudo huyó junto a todos los miembros de la realeza, muchos murieron incluyendo el Rey y la Reina, este joven príncipe logro escapar y después de caminar  por ríos, montañas y desierto llego hasta otro reinado.

 

En este nuevo reinado nadie sabia quien era este joven y por primera vez Aurelio se sintió impotente, se sentía solo y no sabia que hacer, nunca en su vida había trabajado y cuando necesitaba algo se lo hacían. Por primera vez tenia hambre y no sabia que hacer.

 

Esa noche el se sentó a la orilla del río y se puso a llorar, entre la neblina y la luna llena se podía ver una pequeña embarcación acercarse. La embarcación llegó y un señor con una barba blanca le grito “hey muchacho que haces ven y ayúdame a descargar”

 

El joven Aurelio se levanto corriendo y se acercó, después de cruzar un par de palabras se puso a ayudar a este señor a descargar su pequeña embarcación, el señor era un pescador y venia regresando de pescar todo el día, luego de descargar todos los pescados y sus instrumentos de pesca el señor le pregunto que quien era y de donde venia. El le contesto:

“Me llamo Aurelio y vengo de una ciudad muy lejana, mis padres fallecieron y no tengo donde dormir y que comer” esa noche el señor se lo llevo a su casa y le dio donde dormir y que comer.

 

A la mañana siguiente lo levanto tempranito y le dijo “si quieres trabajar conmigo, a cambio yo te puedo enseñar a pescar y te puedo dar techo y comida”

 

El joven Aurelio sin dudarlo un segundo le dijo que si.

 

Pasaron los días y Aurelio comenzó a aprender el arte de pescar, y poco a poco se fue haciendo un experto.

 

Pero el camino del aprendizaje fue lento y difícil para Aurelio, el nunca había trabajado y sus hábitos y costumbres eran muy distintos a lo que ahora le tocaba que experimentar, pero nunca se detuvo, el sabia que para salir adelante tenia que dejar atrás todos sus orgullos y costumbres de príncipe y que tenia que trabajar duro para poder salir adelante.

 

Pasaron los años el señor se volvió un anciano y Aurelio sacaba la barca del señor y se iba a pescar todas las mañanas, regresaba al final del día y se repartían las ganancias con el anciano, Aurelio cuidaba de el anciano que tanto le habia ayudado y enseñado y a cambio tenia donde vivir, que comer y había aprendido una profesión que por cierto les daba un muy buen ingreso.

 

Todas las noches el Anciano le daba consejos, le contaba de su vida, sus viajes y sus aventuras y Aurelio solo escuchaba y aprendía.

 

Un dia el Anciano falleció, Aurelio se sentía muy triste, se había quedado solo de nuevo pero esta vez era muy diferente. Ahora el tenia su propio barco, y sabia como trabajar gracias a todo lo que el Anciano le enseño, aparte gracias a todos esos sabios consejos Aurelio sabia como tenia que manejarse por la vida para ser exitoso.

 

Aurelio era todo un empresario en esta nueva ciudad, todos los días regresaba de pescar y gracias a todas las enseñanzas del anciano siempre pescaba mas que los demás y vendía toda su pesca en el mercado local luego se iba a su casa donde su esposa y su hija le esperaban.  Muchas años y muchas cosas había pasado, Aurelio era muy feliz, tenia su familia y seguía al pie de la letra los consejos que este anciano le había dado, era muy querido en el pueblo por sus buenos modales y porque ayudaba a todos lo que necesitaban de una mano y aunque era un Príncipe de nacimiento, nadie en esta cuidad sabia quien era mas que Aurelio el pescador.

 

Una mañana Aurelio se levanto tempranito y luego de desayunar con su esposa y su hija, se despidió como de costumbre y se lanzo al mar a pescar. Antes del medio día se vino una tormenta y por más que Aurelio lucho por regresar al muelle, su barca naufragó.

 

Días después Aurelio despertó, estaba en una playa y no sabia como habia llegado, era una isla desierta. Aurelio estaba muy feliz de haber sobrevivido al naufragio pero al mismo tiempo una vez mas se había quedado solo y sin nada.

 

Pasaron los días, luego los meses y luego los años,  Aurelio empezó a entender que su vida podía terminar en esta isla solo, extrañaba a su familia pero entendía que la vida nos tiene muchas sorpresas preparadas y que aunque le dolía mucho todo lo sucedido tenia que estar agradecido con Dios por estar vivo y tenia que seguir luchando y no perder la fe ya que algún día podía ser rescatado y volver al regazo de su esposa y su hija. Cada noche se arrodillaba en la playa y agradecía a Dios por todas la bendiciones, pedía por su familia y ante todo pedía sabiduría para entender el porque de su vida.

 

Una mañana se levanto hizo un fuego para tenerlo listo al regresar,  agarro su arpón y se fue a pescar al arrecife para traer su almuerzo. Cual fue la sorpresa cuando regresó de pescar y encontró que su cabañita que tanto trabajo le había costado construir, su ropa y todo lo poco que le quedaba se habían quemado. Se tiro al suelo de rodillas y lloró, lego de varias horas llorando por todo lo sucedido llego la noche y se quedo profundamente dormido.

 

A la mañana siguiente un ruido fuerte lo despertó, cuando abrió sus ojos pudo darse cuenta como una embarcación estaba en la playa y un grupo de pescadores llegaron a rescatarlo. Asombrado con tal acontecimiento les preguntó como es que lo habían encontrado y uno de los pescadores le respondió “Vimos tus señales de humo y venimos a rescatarte”. A Aurelio se le llenaron los ojos de lagrimas y allí entendió las palabras sabias del anciano “Nunca pierdas las FE hijo Mio, Dios siempre esta a tu lado, pero el trabaja de maneras misteriosas que a veces nos cuesta entender,  es fácil sentirse decepcionado cuando las cosas no salen perfectas como nosotros queremos porque nos cuesta entender cuales son las prioridades en nuestra vida por eso cuando te sientas inconforme con la vida recuerda que Dios probablemente esta trabajando en darte lo que necesitas aunque no sea de la forma y en el tiempo que tu quieras”

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2 comments

  1. Yezcenia Simon

    Una vez mas me capturaste en la lectura, buena historia excelente mensaje!

  2. Al final pense que la foto seria de Aurelio, pero salio un chino. Gracias Norman, por la reflexion, este post hace que hagamos una pausa, resetiemos el sistema y redireccionemos nuestro caminar. Ciao.

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