Martes 7:26 a.m.

Félix veía por la ventana cuando solo faltaban 4 minutos para las 7:30 a.m. esos eran los 4 minutos mas largos de toda la humanidad y al pequeño ayudante de sastre le tocaba vivirlo todos los días de su vida, a las 7:30 a.m. la Princesa Sara salía de palacio para dirigirse a su paseo diario, 3 guardias la resguardaban y su carruaje era bastante grande. 

Félix sabía que debía estar a las 7:35 a.m. listo en la puerta del jardín de flores para que la Princesa como todos los días pasara saludando, unos días ella volteaba muy alegre y saludaba a Félix otros, caminaba muy rápido y molesta como si algo no le gustaba. 

Ya había pasado un minuto más, el corazón de Félix empezaba a latir cada vez mas fuerte, peleaba con el tiempo y esperaba que ese día fuera uno feliz para la princesa y que de nuevo volteará a Félix y le diera los buenos días con una sonrisa llena de dientes. 

El viejo sastre de la tienda en la que Félix vivía estaba a punto de abrir las puertas para dejarlo salir, Félix no quería que nada ni nadie se interpusiera en su camino, a paso de 1,2,3 llegaba exacto en 4 minutos y le quedaba uno para peinarse y arreglar su ropa. 

30 segundos era todo lo que faltaba, el viejo sastre caminaba ya hacia la puerta, el mundo iba muy lento para Félix, sus rodillas empezaban a temblar, sus músculos se iban endureciendo para correr a paso de 1,2,3…. Su corazón latía de amor y esperanza solo por tener por un día mas la mirada dulce de su bella Sara. 

El no estaba seguro si la princesa sentía lo mismo por el, en el fondo creía que si, ella era tierna con el, aunque a veces se alejaba con sus guardias para no hablar con nadie. El cerrojo de la puerta se abrió, Félix camino con paso firme a la puerta y cuando el viejo sastre había abierto el espacio justo para que pasara el pequeño Félix, se escabulló entre las piernas del viejo sastre y la puerta, una de las ventajas de ser pequeño. “Buenos días” grito Félix mientras corría a paso de 1,2,3. 

Finalmente llego a la puerta del jardín de flores, medio corazón de fuera, respiración profunda 7:34 a.m. a 1 minuto justo que la bella princesa pasara (Dicen que la princesa no era tan bonita, pero a el le encantaba) se peino, se arreglo la ropa, tiro de los dos lados de su saco para arreglarlo completo, compuso la cinta de su morral con sus cuadernos y llenó su corazón de esperanza por esa sonrisa.

Al fondo se oía que venían ya los caballos de la Princesa, al ritmo de los cascos su corazón latía, latía tan fuerte que se podía oír a 1 km de distancia. El carruaje se detuvo, la princesa bajo despacio después de que sus guardias abrieran la puerta, muy bonita ella con un vestido azul con detalles corintos bajo y con una cara muy dulce vio a Félix parado al frente y por primera vez en mas de un año dijo: “Hola, Félix buenos días”. 

El corazón de Félix estallaba de alegría “la princesa sabia su nombre”, “la princesa sabia su nombre”,  aunque el sabía que durante el resto del día no podría hablarle ni acercarse, pero su sonrisa ya había alegrado su día. 

Seria hasta el siguiente día cuando Félix tendrá la oportunidad de volver a ver sonreír a la princesa, ojalá, que sea una sonrisa pensó para si mismo, aunque entendía que su felicidad no dependía de la Princesa y que la Princesa tampoco era perfecta, veía con ilusión cada siguiente día. Su corazón estaba calmado y su vida seguía. 

Miércoles 7:26 a.m.

Sara veía en su closet que ponerse para que Félix ese día la notara y aunque vivir su vida no era tan fácil por ser una princesa, a ella le encantaba la ropa siempre bien puesta y el pelo bien peinado de su pequeño ayudante de sastre. Estaba nerviosa y faltaban solo 4 minutos para salir de palacio y ver al amor de su vida. 

FIN

Moraleja: No sabemos la dimensión de amor de las otras personas y no las podemos juzgar por lo que pueden ofrecernos, en sus corazones hay más amor del que pensamos. Hay alguien tan ilusionado por ti como tu por esa persona. Siempre sigue tu corazón y se Félix.